El empresario kazajo, de 38 años, se impuso a Wadim Rosenstein por 110 a 85 tras una primera votación en la que quedó a un voto de la mayoría absoluta. Es el presidente más joven en la historia de la Federación Internacional.
Samarcanda, Uzbekistán · 26 de septiembre de 2026
La Federación Internacional de Ajedrez tiene nuevo presidente y lo tiene por la vía más estrecha posible. Timur Turlov, presidente de la Federación de Ajedrez de Kazajistán y director ejecutivo de Freedom Holding Corp., fue electo este sábado en Samarcanda con 110 votos a favor, tras una segunda ronda en la que superó a Wadim Rosenstein por 110 a 85. La Asamblea General, reunida en el Grand Hall del Congress Center, necesitó dos votaciones y casi cuatro horas de sesión para decidir el rumbo del ajedrez mundial para el período 2026-2030.
Una primera ronda a un solo voto de la definición
El primer recuento dejó la elección abierta por el margen más delgado imaginable. Participaron delegados de 196 federaciones nacionales de las 202 con derecho a voto; Rusia y Ruanda están suspendidas y se emitieron 192 votos. Turlov obtuvo 96, Rosenstein 76 y el alemán Jan Henric Buettner 20. Con 192 sufragios sobre la mesa, la mayoría absoluta era de 97: al candidato kazajo le faltó un solo voto.
La regla de la FIDE es implacable en ese escenario: cuando compiten más de dos candidaturas y ninguna alcanza la mayoría absoluta de los votos emitidos, se elimina al menos votado y se vuelve a votar. Buettner quedó fuera. Dos horas después, la Asamblea se pronunció de nuevo y esta vez no hubo margen para la duda: 196 votos emitidos, 110 para Turlov y 85 para Rosenstein.
Con ese resultado, Turlov se convierte en el octavo presidente en la historia de la FIDE y, a los 38 años, en el más joven jamás electo. Sucede a Arkady Dvorkovich, que gobernó la Federación durante dos mandatos, entre 2018 y 2026, y que en las horas previas a la votación había felicitado públicamente a su sucesor: «Timur ya ha hecho mucho por el ajedrez, y estoy seguro de que hará aún más ahora como presidente de la FIDE. Él y su equipo tienen la energía, un plan claro y los recursos para lograrlo, y este resultado muestra que tiene un respaldo significativo».
El peso del voto americano
El desenlace se jugó, como casi todas las elecciones de la FIDE, en la suma de bloques continentales. De las 202 federaciones habilitadas para votar, 42 son americanas: poco más de veinte por ciento del electorado, un segmento decisivo en una votación que se resolvió por mayoría absoluta y que llegó a segunda ronda.
Dos días antes, el propio continente había definido su liderazgo: el 24 de septiembre, en el marco de la Olimpiada, FIDE América reeligió a José Antonio Carrillo conocido en todo el continente como «Pepe» Carrillo con 29 votos frente a 12, junto a una junta directiva integrada por Francisco Cruz Arce, Erick Hernández, Enrique Celi, Sandy Razark, María Enriqueta Velásquez y Malcolm Powell. El mapa americano llegó, así, ordenado a la votación presidencial.
Una segunda ronda que no ocurría desde 2014
El desempate no es un detalle procedimental: es la noticia. La FIDE no llegaba a una segunda ronda en una elección presidencial desde hacía más de una década. En Tromsø 2014, Kirsan Ilyumzhinov se impuso a Garry Kasparov por 110 votos contra 61, con cuatro votos en blanco y uno nulo, en una de las campañas más encarnizadas de la historia del organismo, en la que el equipo del retador acusó al oficialismo de presionar a las federaciones por vías diplomáticas. Desde entonces, todo se había resuelto en la primera votación: Batumi 2018, con la victoria de Dvorkovich sobre Georgios Makropoulos por 103 a 78, y Chennai 2022, con 157 votos frente a 16.
Hay una coincidencia que el azar se encargó de subrayar: fueron también 110 los votos con los que Ilyumzhinov ganó en Tromsø doce años atrás. La cifra es la misma; el escenario, radicalmente distinto. Entonces el oficialismo retuvo el poder en la primera votación; esta vez, la Asamblea se inclinó por un retador que llegó a la papeleta con la Federación atravesando un proceso electoral impugnado por uno de sus competidores y con una presidencia interina en funciones.
El primer mensaje del nuevo presidente
Tras conocerse el resultado, Turlov habló ante la Asamblea con un tono conciliador. «Somos todos una familia y seguiremos trabajando como una sola. Es una gran responsabilidad y un voto por un futuro mejor para nuestro deporte», dijo. «Estoy agradecido con todos los que apoyaron mi campaña y con todos los que participaron en esta elección. Podemos tener opiniones diferentes, pero todos compartimos una creencia: que el ajedrez es importante y que podemos hacer mucho más para desarrollarlo en todo el mundo, haciendo más fuertes e independientes a nuestras federaciones miembro». Y cerró con una promesa de gestión: «Espero seguir impulsando el ajedrez y darle el protagonismo que merece».
El primer ministro de Uzbekistán, Abdulla Aripov, participó en la jornada y destacó el compromiso de su país con la promoción del ajedrez y con el espíritu de amistad que rodea al juego.
Quién es el nuevo presidente
Nacido el 13 de noviembre de 1987, Turlov es economista y dirige Freedom Holding Corp., un grupo internacional de servicios financieros que cotiza en el NASDAQ y cuya capitalización ronda los 11.000 millones de dólares. Preside la Federación de Ajedrez de Kazajistán desde enero de 2023 y es el presidente fundador de la Federación Internacional de Ajedrez Escolar (ISCF), creada en septiembre de 2024 junto a la FIDE. En tres años, su compañía destinó cerca de 30 millones de dólares al desarrollo del ajedrez en Kazajistán y apoyó la organización de más de veinte torneos internacionales de la FIDE, lo que lo convirtió en uno de los mayores patrocinadores privados del juego en el mundo. Padre de seis hijos y jugador desde la infancia, también preside la Asociación de Ajedrez Túrquica.
Lo que deja la votación
La elección de Samarcanda deja tres certezas. La primera, un relevo generacional: la FIDE pasa a manos de un presidente de 38 años con perfil empresarial y una red de patrocinio propia. La segunda, un resultado ajustado que obligará al nuevo titular a gobernar con la aritmética en la mano: 96 votos en la primera ronda y 110 en la segunda describen una Federación dividida en dos mitades. Y la tercera, la confirmación de que las elecciones de la FIDE dejaron de ser un trámite: por primera vez en más de una década, la presidencia del ajedrez mundial se decidió en una segunda votación, con el lema de la casa Gens Una Sumus, somos una familia funcionando más como tarea pendiente que como descripción.