El empresario alemán cofundador del Ajedrez Freestyle junto a Magnus Carlsen, compartió en entrevista con FIDE América su visión sobre el futuro del ajedrez escolar, el desarrollo del ajedrez femenino y la convivencia entre el ajedrez clásico y el nuevo formato que impulsa desde el Grand Village Weissenhaus.
Ajedrez Freestyle y ajedrez clásico
Buettner fue enfático al señalar que el Ajedrez Freestyle y el ajedrez clásico no son competidores, sino partes complementarias de un mismo juego.
“No considero que el Ajedrez Freestyle y el ajedrez clásico sean competidores. Los veo como partes complementarias de un mismo juego. El ajedrez clásico es la base de nuestro deporte. Tiene una historia extraordinaria, una tradición consolidada del Campeonato Mundial y una profundidad que debemos proteger”, mencionó Buettner.
Asimismo, destacó que el ajedrez no debe temerle a la innovación y que formatos como el rápido, el blitz, el ajedrez en línea y el Freestyle pueden atraer a diferentes públicos hacia el juego.
“El ajedrez ha existido durante siglos precisamente porque ha evolucionado constantemente. Creo que podemos preservar su identidad y su prestigio y, al mismo tiempo, hacerlo emocionante y relevante para una nueva generación”, señaló.
Ajedrez en las escuelas
Para Buettner, el verdadero valor del ajedrez escolar reside en su sostenibilidad. Más allá de la emoción inicial de llevar tableros a las aulas o realizar un evento de lanzamiento, el reto esencial es lograr que la práctica permanezca y siga enriqueciendo a los estudiantes con el paso del tiempo.
“Si realmente queremos que el ajedrez forme parte de la educación, necesitamos docentes capacitados y respaldados, materiales didácticos adecuados, equipamiento, herramientas digitales cuando sean útiles y programas que puedan continuar sin depender permanentemente del entusiasmo de una sola persona”, afirmó.
Parte de sus iniciativas sobresale la aspiración de acercar el ajedrez a 10 millones de niños adicionales en un período de cuatro años, junto con el impulso de mayores recursos y herramientas para las federaciones nacionales, que conocen mejor que nadie la realidad y los sistemas educativos de sus países.
“El objetivo debería ser muy sencillo: no enseñar ajedrez a un niño una sola vez, sino construir un entorno que le permita seguir jugando”, destacó.
Ajedrez Femenino
El desarrollo del ajedrez femenino también fue uno de los ejes de la conversación. Buettner señaló la importancia de analizar en qué etapas se pierde a las niñas y a las mujeres en el ajedrez, para construir un camino que les permita continuar: buenos entrenadores, torneos fuertes, experiencia internacional, títulos y oportunidades profesionales reales.
“Nuestro objetivo es aumentar en un 50 % la participación femenina en el ajedrez organizado durante los próximos cuatro años. Pero no quiero que esto se convierta simplemente en una estadística”, afirmó.
Buettner subrayó la importancia de escuchar con mayor atención a las propias jugadoras, para comprender en qué momento se sienten alejadas del camino competitivo, qué factores limitaron su progreso y qué elementos habrían marcado la diferencia en su desarrollo.
“Me gustaría que llegáramos a un punto en el que una niña talentosa que comienza a jugar ajedrez pueda mirar hacia el futuro y ver que realmente existe un camino para ella dentro del juego; no solamente la posibilidad de obtener un título, sino también la posibilidad de construir una vida y una carrera alrededor del ajedrez. Para mí, esa será la verdadera medida de nuestro progreso”, concluyó.
Con una mirada puesta en el futuro del juego, Buettner insistió en que el ajedrez debe evolucionar sin perder su esencia: “Debemos respetar nuestras tradiciones sin convertirnos en prisioneros de ellas”. Una visión en la que la innovación y la tradición, lejos de enfrentarse, se complementan para mantener al ajedrez emocionante y relevante para una nueva generación.